El mayor espacio protegido del país, con 209.000 hectáreas, ofrece una diversidad de propuestas veraniegas, desde las playas de interior a sus pueblos mágicos

Fotografía de portada: Una actuación musical en el castillo de La Yedra de Cazorla, en el mes de junio.

Con sus 209.061 hectáreas de superficie, el parque natural de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén, es el mayor espacio protegido de España y uno de los más grandes de Europa. Fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1983 y designado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) por la Unión Europea en 1987. En su interior habita una notable variedad de especies animales y vegetales, incluyendo más de 2.200 especies botánicas, muchas de ellas endémicas. Pero más allá de sus excepcionales valores medioambientales, Cazorla, Segura y Las Villas es también el buque insignia del turismo de interior y de naturaleza en el sur de España. Aquí exponemos siete razones que justifican una visita en verano a este territorio mágico.

-Las playas de interior.-

El parque de Cazorla, Segura y Las Villas, donde nacen los ríos Guadalquivir y Segura, atesora la mayor parte de las 23 zonas de baño autorizadas por la Consejería de Salud en el territorio andaluz. Son las llamadas playas de interior, esas que ofrecen la opción de baño en espacios naturales con ríos o embalses en los que disfrutar de las calurosas jornadas estivales.  

Una de las mejores alternativas es el Charco de la Pringue, o del Aceite, una piscina natural creada por el antiguo cauce del río Guadalquivir en plena Sierra de Las Villas. Además de esta piscina natural, este paraje cuenta con un estanque de agua con un rebosadero, un chiringuito, zona para hacer barbacoa o zonas de descanso. Una zona recreativa similar es la playa del Aguascebas, en Mogón, también en la Sierra de Las Villas.

En la Sierra de Segura no hay que perderse la piscina de Amurjo, en Orcera, que popularizaron el humorista David Broncano y la cantante Zahara, que coincidieron en su infancia en este pueblo segureño. Se trata de un enorme remanso en el que caben cuatro millones de litros de agua rodeado de pinos e incrustado en un paraje natural idílico, una gran charca natural de 85 metros de largo por 30 de ancho y un aforo 1.200 personas. En la misma comarca, en Siles, la Peña del Olivar es la zona de baño más concurrida, aunque muy cerca de allí también se aconseja el Arroyo los Molinos.

Y ya en la vecina Sierra de Cazorla son varias las propuestas para darse un chapuzón. Por ejemplo, en las cristalinas aguas del área recreativa de Linarejos, un paraje con un espectacular salto de agua y donde se puede acceder al cañón que el río Guadalquivir ha labrado en la Cerrada del Utrero. O en el puente de las Herrerías, cerca del nacimiento del río en Quesada. El río se vuelve torrencial e inunda la Cerrada de Elías, uno de los enclaves naturales de mayor belleza paisajística, con sus llamativas pasarelas de madera. La zona apta para el baño se encuentra por debajo de la pequeña presa en la que se produce la derivación de las aguas que surten a la piscifactoría.

.La Fauna.-

El Parque de Fauna Silvestre Collado del Almendral, un espacio de 100 hectáreas en el término municipal de Hornos de Segura, es el principal lugar donde conocer de cerca la riqueza faunística de este parque natural. Gestionado por la empresa ‘Naturpark Ocio y Descanso SL’ propone un modelo de turismo que combina conservación, divulgación científica y desarrollo rural, actuando al mismo tiempo como elemento de dinamización turística para los municipios del entorno.

Allí pueden visitarse in situ especies emblemáticas como ciervos, gamos, muflones, ejemplares de cabra montés, aves rapaces, entre ellas, el águila real o buitres leonados. En su aula natural al aire libre se ofrece a escolares, familias y visitantes experiencias educativas, tales como un recorrido en tren turístico a través de cinco kilómetros, senderos interpretativos o miradores estratégicos, como el del castillo de Bujaraiza, de las Ánimas y la Garita del Collado del Almendral, además de otras actividades interactivas y de cetrería.

-Pueblos mágicos.-

El parque natural alberga en su interior 23 municipios y un sinfín de aldeas y cortijadas que combaten la amenaza demográfica. Son pueblos que encierran un rico patrimonio arquitectónico y natural. Como es el caso de Segura de la Sierra que, junto a Baños de la Encina, es una de las dos localidades de Jaén que figuran en el selecto club de los Pueblos Más Bonitos de España. Encaramado a 1.140 metros de altitud, Segura de la Sierra está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1972 además de ser Paisaje Pintoresco. El municipio tiene una gran caudal forestal, y ya en el siglo XVIII el Ministerio de Marina y Montes la declaró Provincia Marítima pues de estos montes salió la madera para la construcción de naves para los ejércitos de la época. Destacan sus baños árabes y su castillo de origen mudéjar rodeado por una antigua muralla que aún conserva algunos torreones. Segura de la Sierra y sus altas cimas sirvieron para iluminar la mejor literatura del Renacimiento, de la mano de Jorge Manrique, autor de las “Coplas a la muerte de mi padre”. En el pueblo se conserva la casa donde se cree que pudo haber nacido el poeta.

Otro de los pueblos de visita obligada es Iznatoraf, en la Sierra de las Villas, declarado Pueblo Mágico y que lleva cinco años consecutivos presumiendo del galardón de Flor de Andalucía en reconocimiento al esplendor y cuidado de las calles laberínticas de su casco urbano, donde multitud de macetas engalanan las fachadas y sus casas encaladas. También enclavado sobre una atalaya a más de 1.000 metros de altitud que lo convierten en vigía y mirador privilegiado de estas sierras, Iznatoraf, cuyo nombre ya evoca antigüedad, atesora un rico legado con acento árabe, judío y cristiano y permite pasear por sus calles con aromas de geranio, clavel y jazmín, un lugar lleno de un encanto casi místico.

Quesada, que presume de ser la cuna del río Guadalquivir, es otro pueblo con un ingente patrimonio artístico y cultural. Aconsejable sumergirse en sus calles estrechas o visitar la villa romana de Bruñel, pero sobre todo no hay que irse sin adentrarse en el Museo Miguel Hernández-Josefina Manresa, que atesora buena parte del legado del poeta alicantino que la Diputación de Jaén adquirió en 2014. El museo comparte edificio con el Museo de Rafael Zabaleta, el pintor que mejor retrató el medio rural y que fue coetáneo de Miguel Hernández.

-Nos vamos de festival.-

El parque natural es también escenario de eventos musicales de primer nivel. Como el Festival BluesCazorla, que cada mes de julio convierte a esta población en referente del mejor blues del sur de Europa. Y para el primer fin de semana de agosto llega el turno de Imagina Funk, en Pozo Alcón, que en esta edición tiene como grupo estelar a los sevillanos O’Funk’illo, que renacen con fuerza en su 25 aniversario. Pepe Bao y Andreas Lutz, fundadores de la banda, vuelven a unirse tras años de trayectoria por separado, recuperando el espíritu vacilón y combativo del “funky andaluz embrutesío” que los convirtió en referentes del panorama musical nacional.

Música en Segura nació en 2014 y hoy, 11 años después, ya está considerado como uno de los abanderados de los mejores eventos musicales de la España rural. El festival que promueve el músico Daniel Broncano realiza dos ediciones a lo largo del año, una en mayo y otra en otoño. Esta última transforma la pintoresca villa de Segura de la Sierra en un vibrante epicentro cultural con una programación diversa que abarca desde música clásica y folk hasta jazz y contemporánea. Los conciertos se llevan a cabo en lugares históricos como el castillo de Segura de la Sierra y las iglesias antiguas del pueblo, creando una atmósfera íntima y mágica donde el pasado y el presente se encuentran.

-El sabor de lo rural.-

El carácter rural de estos municipios lo convierte en un lugar privilegiado para el turismo astronómico de contemplación de estrellas. El lugar ideal es la aldea de Don Domingo, en Santiago-Pontones, el municipio más oriental y extenso del parque, junto a Los Campos de Hernán Pelea, la mayor altiplanicie de España que es conocida como la ‘Siberia’ andaluza. Cada verano acoge el festival Star Party, donde los visitantes pueden asistir a observación con telescopios, talleres de astrofotografía, observación solar, cohetes de agua para niños o contaminación lumínica y charlas y exposiciones sobre astronomía, astroturismo, ciencia y fomento de la vocación científica. También en Santiago-Pontones tiene lugar del 28 de julio al 1 de agosto una nueva edición del Galapán Film Festival, que en esta edición va a proyectar 33 cortometrajes que se han seleccionado entre los 1.300 recibidos de 80 países diferentes.

En Peal de Becerro, el municipio que es la entrada a la sierra de Cazorla, se ha programado durante todo el mes de agosto el ciclo de artes escénicas, Vive Peal, una buena oportunidad para disfrutar del teatro en dos espacios únicos: el Anfiteatro de Las Torres y el Yacimiento de la Cámara Sepulcral de Toya.

-Turismo sostenible y accesible.-

Este espacio protegido pretende también ser referente en sostenibilidad turística. Para ello, dentro del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino que ha promovido la Diputación de Jaén, se ha elaborado un ‘Manual de Eventos de Impacto 0’, una guía para que empresas y entidades puedan planificar y ejecutar acciones minimizando los impactos ambientales, sociales y económicos negativos que puedan producirse durante su desarrollo. De momento, ya se han formalizado cinco protocolos de gestión sostenible, en concreto para dos eventos musicales, el Blues Cazorla y Música en Segura, y también para tres deportivos: el Festival Internacional del Aire “El Yelmo”, la Ultratrail Bosques del Sur y la Ultratrail Sierra de Segura.

De otro lado, el municipio de Siles quiere brillar con luz propia en el turismo accesible, sin limitaciones ni condicionantes, para hacer del turismo un recurso universal. Así, promueve actividades inclusivas, accesibles para personas con discapacidad física utilizando sillas de ruedas todoterreno monoruedas que permiten la práctica de senderismo o el trail con la ayuda de dos acompañantes.

-La cocina tradicional.-
La gastronomía de estas sierras es un paraíso de la cocina tradicional. Platos que aprovechan las materias primas y recursos endógenos de la comarca y otros vinculados a la matanza del cerdo, que en estos pueblos aún conserva su tradición ancestral.  Desde los enredos a los panetes pasando por el fritao, el ajo hachero, las migas de panizo, los galianos con ardilla o el Ajo atao son algunos de los platos más característicos que nos propone el joven chef Pedro Antonio Mañas López, que elabora estas recetas en el restaurante Río Madera, en el corazón de la Sierra de Segura.