Manuel Rodríguez, ‘Manolín’, cronista de Génave e investigador local profundiza en la historia y la afición taurina de este municipio segureño

La historia de Génave se pierde en el tiempo. Restos prehistóricos, romanos e incluso visigodos así lo confirman. Pero su importancia la adquiere al quedar en la linde de los territorios musulmanes de Alcaraz y Segura, con el dominio castellano del Campo de Montiel. De entonces es el torreón de la Tercia (bien conservado) en cuyos extramuros se fue gestando la actual población.

Más antigua es la Torre del Zarracotin, extraordinario enclave para controlar al enemigo. Hoy se encuentra en un estado deplorable y en una Lista Roja de patrimonio en peligro de extinción, y eso ante la pasividad de quienes pueden asumir su restauración que parece no tener interés por este bien escaso de territorio de frontera durante siglos.

Génave se le conquista a los árabes en 1.239 y desde entonces formó parte  de Común de Segura y su comarca. La iglesia se comienza en el siglo XIII aunque sufre reformas a lo largo de su historia. También formó parte de la Provincia Marítima de Segura.

Sus primeros pobladores llegaron del Alto Tajo y Bajo Aragón, son principalmente ganaderos, y con ellos vienen sus creencias, toponimia, gastronomía y cultos. Desde entonces, la patrona local es la Virgen del Campo.

El olivar llega a Génave a finales del siglo XIX. Hoy está funcionando una exitosa experiencia de cultivo ecológico del olivar.

La antigua vía del ferrocarril Baeza-Utiel, hoy vía verde, supuso cierto despegue económico pero su abandono, con  casi la obra terminada, supuso el decrecimiento paulatino de la población que pasó de los cerca de 2.400 vecinos de mediados del siglo pasado a los escasos 500 habitantes de la actualidad. La inclusión y de sus tierras, sin casi nada de monte, sólo olivar y tierras de sembradura, ha acarreado bastantes problemas a la población.

Plaza en el centro urbano de Génave; arriba, cartel que recuerda que Génave fue el primer pueblo de España en recuperar los encierros tradicionales tras la pandemia.

Fiestas

De sus Fiestas de Otoño en honor a la Virgen del Campo, que tienen lugar del 19 al 26 de septiembre, lo más destacado son los encierros por el campo, con reses de mucho trapío de las principales ganaderías del país. Y es que la tradición taurina de Génave viene de lejos. De hecho, fue el primer pueblo en toda España en reanudar los encierros de reses bravas desde el campo desde la irrupción de la pandemia de la Covid.

Un arraigo de los espectáculos taurinos que ha sido reconocido por la prestigiosa revista taurina en festejos populares de tirada nacional “Bous al Carrer”, que en su último número se hace eco de la calidad y presentación de los festejos taurinos de Génave merced a un artículo de Vicente Rodríguez, paisano local y nieto de Rufino Melero conocido como  “el tío chico».

Además de los festejos taurinos también destacan los eventos musicales con la Banda de Música Los Pizarrines, sin duda el principal icono cultural y social de Génave por su longevidad y por haber llevado su música a todos los rincones de la comarca de la Sierra de Segura, y también de otros lugares de Jaén y de Castilla la Mancha.

No menos interesante es la muestra de fotografía antigua que va va por su edición número XIX, el  desfile de carrozas y numerosos actos culturales (feria del libro incluida), ruta senderista comentada, visita ,cada año, a una calle del casco antiguo, manejo de la vereda de reses bravas por el campo, comida de hermandad de genaveros y visitantes, y  también bastantes actividades para la gente menuda