El establecimiento hostelero de Burunchel, a las puertas del parque natural, cumple 25 años y recibe el galardón de Premio Jaén Paraíso Interior 2026

El hotel restaurante El Curro de Burunchel ha sido uno de los galardonados con los Premios Jaén Paraíso Interior 2026 que concede la Diputación Provincial. “Aante todo, supone un reconocimiento a una forma de construir turismo en la provincia de Jaén, porque este establecimiento es un ejemplo perfecto de esas empresas familiares que constituyen la verdadera red de nuestro turismo, que han crecido desde el esfuerzo personal, desde el compromiso con el territorio y desde una manera de entender la hospitalidad basada en la cercanía y en el trato directo al visitante”, ha destacado el presidente de la Administración provincial, Juan Latorre.

Una empresa familiar, “liderada por mujeres”, como resalta Juan Latorre, que “cumple 25 años de trayectoria, nacida en Burunchel (La Iruela), a las puertas del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, y que ha sabido evolucionar constantemente sin perder aquello que la hizo diferente desde el principio: hacer que quien llega como cliente se sienta como en casa”.

“Hotel Restaurante El Curro nació de un sueño familiar, del amor por la montaña y del deseo de crear un refugio donde quienes visitaran la Sierra de Cazorla pudieran descansar, desconectar y sentirse verdaderamente en casa”, describen los responsables de este establecimiento hostelero situado a las puertas del parque natural más extenso del país.

En julio de 2001, ese sueño se hizo realidad. Julio (Curro) y Mª Ángeles, enamorados de esta tierra y apasionados de la naturaleza, comenzaron esta aventura con solo 10 habitaciones y una pequeña cafetería. Querían algo más que un hotel: querían crear un hogar para los amantes de la sierra, un lugar tranquilo donde el descanso tuviera nombre propio. La propia historia del hotel cuenta cómo comenzaron con diez habitaciones y una pequeña cafetería hasta completar el hotel en 2004 .

Poco a poco, los huéspedes empezaron a sentirse tan cómodos que ya no querían marcharse ni siquiera para comer. Y así, casi sin darse cuenta, nació algo mucho más grande que un alojamiento. “Nació una familia. En 2004 terminamos el hotel por completo, pero en realidad seguimos construyéndolo cada día. Porque nuestro verdadero proyecto no son las habitaciones, ni la piscina, ni las terrazas con vistas”, indican María Ángeles y el resto de su familia. “Sabemos que no somos un hotel estándar. Y no queremos serlo. Somos Hotel El Curro.Y eso significa algo muy sencillo:aquí no vienes solo a dormir, vienes a sentir”, resumen las promotoras del hotel