La torafeña pronunció su emotivo e innovador pregón ataviada con refajo y enaguas inspirada en la vestimenta de sus antepasadas

Manuela Álamo Vidal (Iznatoraf, Jaén, 1962), licenciada en Geografía e Historia, ha sido la pregonera de las Fiestas patronales de Iznatoraf de este año, un pregón que ha aprovechado para recrear y recuperar el traje tradicional de esta villa con tantos siglos de historia.

“Llevo refajo y enaguas”, dijo Manuela al inicio del pregón ante la mirada de sorpresa del numeroso público congregado. Y acto seguido explicó el por qué de esa indumentaria:

“Voy vestida con un traje tradicional que recrea cómo era la forma de vestir de las mujeres en nuestro pueblo, y lo hago en homenaje a ellas.

El traje de flamenca o gitana no representa nuestras raíces, se extendió desde las ferias de ganado de Sevilla haciéndose popular en una imagen generalista de toda Andalucía, siguiendo modas, sin tener en cuenta las peculiaridades de cada territorio andaluz.

La indumentaria  de esta zona hubo de estar muy influenciada tanto por herencias de antiguos pobladores, como por la situación geográfica que antes mencionaba, hasta aquí llegarían costumbres castellanas, manchegas e incluso murcianas y nosotros exportaríamos las nuestras.

Los tejidos en su origen eran muy sencillos de hilo o lana, realizados en las casas o por artesanos y con poca variedad de color, ya que los tintes eran difíciles de obtener y costosos.

Algunos oficios relacionados con esta vestimenta ya se relacionan en el Fuero de Iznatoraf, como ejemplo: Alfayate (sastre), tejedor, picotero (tejedor de picote, tela basta tejida con lana de cabra para múltiples usos), tundidor de telas (igualaba con tijeras el pelo de los paños eliminando desperfectos), abarqueros y zapateros.  

Con la llegada de la Revolución Industrial y los telares mecánicos los tejidos abarataron en coste y aumentó su variedad, los de materiales más ricos siempre reservados a la clase pudiente.

La mujer vestía refajo sobre varias enaguas y sobre el refajo la salla o falda fina, por tanto el refajo formaba parte de su ropa interior. Era liso o listado en su origen, posteriormente se tejerían con cenefas, se adornarían con cintas, bordados y sobrepuestos. La blusa generalmente blanca o negra, el delantal, y siempre pañoleta para cubrirse o mantón según la necesidad de abrigo; medias de lana o hilo, calzado de esparto o albarcas y zapato para las fiestas. Estas costumbres irían evolucionando en el tiempo.

El pelo con moño trenzado, un lazo fino que recogía la trenza y peinas, en ocasiones algún adorno, y joyas en las fiestas. El hombre también tiene su vestimenta, por supuesto.

Existen referencias de antiguos trajes de nuestra zona en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Jaén y en el Museo del Traje en Madrid, en ellos me he inspirado.

Ejemplos de recuperación tenemos en poblaciones cercanas, donde diferentes asociaciones protegen, conservan y transmiten su tradición y folclore.  Es también nuestro patrimonio, forma parte de nuestra cultura, os invito a investigarlo y preservarlo y me ofrezco a colaborar desinteresadamente en ello. Dejo aquí la idea”.