El ingeniero agrónomo Antonio Manuel Conde reclama precios justos para el olivar tradicional para poder mantener la viabilidad de la agricultura familiar
El olivar tradicional de la Sierra Sur de Jaén necesita un precio justo y un firme apoyo técnico para no desaparecer. El reciente estudio publicado por la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) en este 2026 corrobora la enorme brecha económica que sufren las explotaciones agrarias de olivar tradicional: producir un kilo de Aceite de Oliva Virgen Extra en sistemas tradicionales de secano y alta pendiente supera ya los 5,30 euros debido al encarecimiento de los insumos y las insalvables dificultades de mecanización de su manejo.
Ante esta realidad, el ingeniero agrónomo Antonio Manuel Conde López advierte de que la viabilidad de la agricultura familiar de montaña no es solo un asunto comercial, sino una urgencia medioambiental vinculada de forma directa con la salud de nuestros suelos agrarios. «Un olivar sin rentabilidad es un olivar abocado al abandono, y en la Sierra Sur eso significa dejar de cuidar el suelo”, explica Antonio Conde.
El suelo vivo: un patrimonio agronómico bajo amenaza
En terrenos marcados por fuertes pendientes, el suelo fértil es el recurso más valioso y, al mismo tiempo, el más vulnerable. El manejo agronómico en estas zonas exige la implantación precisa de cubiertas vegetales y un control riguroso de la escorrentía para evitar que el agua arrastre la capa más fértil.
«El suelo del olivar regula el ciclo del agua, frena la desertificación y actúa como un sumidero de carbono fundamental», señala el ingeniero agrónomo. «Si la falta de un precio justo obliga a las familias a dejar sus fincas, las lluvias torrenciales degradarán la estructura edáfica de forma irreversible, perdiendo en unas pocas campañas un patrimonio natural que tarda siglos en regenerarse».
Asesoramiento técnico profesional y rentabilidad real
Para mitigar el impacto de los costes desvelados por AEMO, Antonio Conde destaca que el asesoramiento agronómico especializado ha pasado de ser una recomendación a ser una necesidad estratégica de primer orden. El diseño de planes de fertilización basados en análisis foliares y de suelo, la gestión integrada de plagas y enfermedades, una poda correcta y el manejo del suelo requieren de un criterio científico-técnico riguroso. «El acompañamiento de los profesionales agrónomos permite al agricultor familiar optimizar cada recurso y cumplir las exigencias ambientales de la PAC de forma eficiente», subraya Antonio Conde.
Sin embargo, la eficiencia agronómica debe ir acompañada de los mercados del aceite de oliva. Por ello, el colectivo técnico, las asociaciones y los productores de la Sierra Sur de Jaén reclaman a las administraciones tres líneas de acción prioritarias:
● Precios justos garantizados: Aplicación estricta de medidas que aseguren que el Aceite de Oliva Virgen Extra procedente de la agricultura familiar de olivar tradicional se liquide por encima del coste de producción.
● Ayudas al asesoramiento agronómico: Financiación de programas públicos encaminados a facilitar que los pequeños agricultores cuenten con el respaldo técnico de ingenieros agrónomos.
● Ecorregímenes adaptados a la pendiente: Un incremento de las primas de la PAC dirigidas al mantenimiento de cubiertas vegetales en pendientes superiores al 15%, compensando el sobrecoste manual y mecánico que asume el olivar tradicional frente al cultivo intensivo con menos pendiente.
Antonio Manuel Conde López concluye haciendo un llamamiento a blindar el futuro de la Sierra Sur de Jaén: «Garantizar un precio digno y herramientas técnicas a la agricultura familiar es la única vía para sostener los pueblos, dignificar al productor y, sobre todo, proteger el suelo vivo que sostiene la economía rural».

