El envejecimiento de las zonas rurales alcanza un ritmo galopante. En 2050 la población mayor de 65 años en la Unión Europea superará el 30%
En España sólo un 12% de la población vive en las denominadas zonas rurales, frente al 55% que lo hace el zonas urbanas (el resto se concentra en las grandes ciudades y áreas metropolitanas. Ese porcentaje es menor que en Europa, que acoge al 16% de la población en zonas rurales y al 40% en núcleos urbanos.
Sin embargo, mientras que la población menor de 20 años en las zonas rurales desciende a un ritmo del 0,66%, y la comprendida entre 20 y 64 años baja a un 0,63%, los mayores de 65 años crecen en un 1,80%, cuando hace una década lo hacían a un ritmo del 1,60%.
En España, apenas seis millones de habitantes viven en el 70% de la superficie del país, mientras que en el 30% restante se asientan nada más y nada menos que 41 millones de personas. Pero lo más llamativo es que ese proceso de despoblación ha tenido lugar en un contexto generalizado de crecimiento demográfico del país. Así, desde el año 2001 hasta 2019, la población española pasó de 41.116.842 habitantes a 47.026.208; sin embargo, en ese mismo período perdieron población el 62,7% de los municipios españoles.
Estos datos hablan por sí solos de la alarma roja que ha suscitado el proceso de despoblación del medio rural en la Unión Europea, aunque no en todos los países se da con la misma intensidad. El problema es de tal calibre que las previsiones de la Comisión Europea hablan de que en 2050 la población mayor de 65 años superará el 30%.
Y qué hacer para combatir la tendencia regresiva demográfica. La Comisión Europea ha elaborado la Estrategia de Relevo Generacional, pensada principalmente para rejuvenecer los activos en el campo, aunque tampoco pierde de vista los planes de desarrollo del medio rural vinculados con los starp ups o los pueblos inteligentes.
“El envejecimiento no está necesariamente relacionado a las unidades de análisis tradicionales como la ruralidad, sino que se construye a partir de múltiples procesos como la despoblación, la lejanía, la accesibilidad a los servicios y la falta de oportunidades económicas”, se indica en los análisis realizados desde la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la CE a los que ha tenido acceso ALMA DE PUEBLOS.
Según los técnicos de la Comisión, la vitalidad económica de territorios y el acceso a infraestructura y servicios están fuertemente ligados al ritmo de envejecimiento. Y también llama la atención que el porcentaje de población con estudios superiores sea del 26% en zonas rurales y el 45% en zonas urbanas.
La Estrategia para las zonas rurales plantea poner en marcha políticas para prevenir que los territorios entren en un ciclo de crecimiento económico negativo, “Cuando esto ya ha ocurrido, debería haber un esfuerzo para revertir el ciclo (reanimar la economía) y apoyar a la población que todavía vive allí”, exponen.
La Comisión Europea se marca el objetivo aspiracional de aumentar para 2040 la actual proporción del 12 % de jóvenes agricultores en la UE, con el objetivo de alcanzar el 24 % al incluir también a los nuevos agricultores.
En línea con la recomendación de la Comisión también se plantea dedicar al menos el 6 % del gasto agrícola al relevo generacional, algo especialmente importante para los Estados miembros que van por detrás en este ámbito. En la actualidad, ese porcentaje de ayudas está situado en el 3%.
La Comisión también apuesta por la continuidad del programa Leader (estrategias de desarrollo local) destinando al menos el 5 % del desarrollo rural. Y, de manera concreta, se pide prestar más atención a las start ups de empresas rurales, las inversiones en cooperación y la expansión de los llamados Pueblos inteligentes. SE trata de impulsar las comunidades locales en las zonas rurales utilizando soluciones innovadoras (a menudo digitales) para mejorar su resiliencia.
Finalmente, se apuesta por centrarse en los aspectos de desarrollo económico, social o medioambiental a través de una estrategia; aprovechar los puntos fuertes y las oportunidades locales; desarrollar y aplicar su estrategia mediante un enfoque participativo; cooperar con otras comunidades/agentes de las zonas rurales y urbanas; y obtener financiación de diversas fuentes públicas y privadas,
