Los participantes del primer Retiro Literario Almudena Grandes colocan una placa conmemorativa a las afueras del cementerio de Castillo de Locubín para recordar a este personaje real que rescató la escritora madrileña en ‘El lector de Julio Verne’
Unas flores junto a la placa de cartón pluma dedicada a Tomás Villén Roldán, alias Cencerro, lucen a las afueras del cementerio de Castillo de Locubín como homenaje a este legendario guerrillero antifranquista de la Sierra Sur de Jaén y dentro de las actividades que El Jardín de Castillo ha llevado a cabo en su primer Retiro Lector Almudena Grandes.
En un sencillo acto, precedido por una lectura en el camposanto de la captura, suicidio y entierro de Cencerro, los participantes destacaron los valores que el castillero les había transmitido gracias a la novela de Almudena Grandes, como “valentía, dignidad, libertad o compromiso”. “Hemos querido rendir un homenaje a la valentía de Cencerro y a todas las personas que, con su lucha, nos regalaron la libertad de la que disfrutamos hoy en día”, ha indicado Luis López, responsable de El jardín de Castillo.
Tras la lectura y el acto en el cementerio, Cristino Pérez, catedrático de Sociología de la Universidad de Granada, amigo íntimo de Luis García Montero y Almudena Grandes e inspirador de El lector de Julio Verneen la figura de Nino, su protagonista, compartió con los asistentes más de dos horas de lectura, deteniéndose en determinados pasajes que él mismo protagonizó y otros que salieron de la imaginación de Almudena Grandes. Asimismo, Pérez explicó la grandeza de la autora para convertir su propia experiencia personal en una historia universal capaz de interpelar a lectores de todo el mundo sin conocer la Sierra Sur de Jaén y la vida de aquellos años de posguerra.
Nino, que estuvo acompañado de su hermana Pepa Pérez – presente también en la novela- vivió momentos de emoción al leer pasajes que tenían como protagonistas a sus padres y que referían las dificultades económicas para que pudiera estudiar.
Los asistentes fueron agasajados después con platos de la zona como remojón de naranja y bacalao, habas con aceite y un plato salido de la propia novela de Almudena Grandes como chorizos con setas, además del postre típico de Castillo de Locubín, la manta castillera.
De Madrid, Badajoz, Sevilla, Cádiz y Jaén han acudido a este primer Retiro Lector Almudena Grandes que desde la dirección de El Jardín de Castillo han confirmado que van a repetir anualmente. “El territorio de Nino que describe Almudena Grandes es el territorio de hoy, donde lo rural sigue siendo invisible, donde la violencia simbólica y estructural persiste sin que nadie la nombre. Por eso, es tan importante esta novela y este retiro de lectura compartida donde el debate, el intercambio de experiencias y la energía que se crea pueda ayudar a que nuestros pueblos tengan más que decir en su presente y futuro”.





