El escritor jiennense publica ‘Un mar de oro verde’, un viaje sentimental por la cultura del olivar y el aceite de oliva, su libro más emocional
‘Un mar de oro verde’ (Ariel) es el título del ensayo del escritor Emilio Lara (Jaén, 1968), un viaje sentimental a través de la cultura del olivar y del aceite de oliva desde Grecia hasta los tiempos actuales y, sin duda, la obra más personal e intimista del autor de novelas como ‘El relojero de la Puerta del Sol’ o ‘Los colmillos del cielo’.
“El paisaje del olivar es una patria transnacional en la que nos sentimos como en casa millones de habitantes de ambas orillas del Mediterráneo y hermanados por una cultura milenaria en la cual un canto de pan con aceite nos sabe al beso de Afrodita”, señala a EFE el escritor jiennense.
Lara realiza en esta obra una auténtica declaración de amor hacia el olivo, algo, apostilla, que sólo puede hacer alguien que haya nacido y se haya empapado en una tierra que produce el 25% de la producción de aceite de oliva mundial.
“Este libro es la historia de una cultura mediterránea del color de los chorros del oro que se enseñoreó en el mundo conocido durante la Antigüedad y que hoy día está presente en ambos hemisferios; de modo que el olivar forma parte de mi vida, de la cultura donde me he criado”, subraya.
Emilio Lara sigue la huella del olivo desde las primeras almazaras prehistóricas hasta las luces de Silicon Valley, pasando por Grecia, Roma, Al-Ándalus y nuestra civilización.
Con rigor de historiador y alma de novelista, el autor profundiza en la historia y la evolución de un cultivo que apareció en la cuenca mediterránea hace unos tres millones doscientos mil años, según los datos paleobotánicos.
“El aceite cosechado en los olivares béticos comenzará a exportarse, pero todo esto dará un salto exponencial con la llegada de Octavio Augusto. Él convertirá la Bética en un campo de olivar”, abunda Lara.
De este modo, la producción aceitera se concentró en el polo agroindustrial de Hispalis (Sevilla), Corduba (Córdoba) y Aurgi (Jaén) por la concurrencia de razones geoestratégicas, políticas y económicas.
A lo largo del curso del Guadalquivir se abrieron centenares de alfarerías especializadas en la producción de ánforas olearias, el modelo usual para transportar el aceite hasta el último confín del Imperio.
No obstante, recuerda Lara, la primera zona histórica de cultivo del olivar es el Levante: y la franja costera de los actuales Israel, Líbano y Siria se convirtió en una tierra idónea gracias a sus estaciones cálidas y secas e inviernos de copiosas lluvias, así como por sus suelos, adecuados para el crecimiento de esta planta.
Respecto a las primeras evidencias de elaboración de aceite de oliva, hay que retrotraerse al año 6500 a. C., a una red de yacimientos localizados al pie del Monte Carmelo. Emilio Lara, Doctor en Antropología, Licenciado en Humanidades y profesor de Geografía e Historia de Enseñanza Secundaria, es autor de las novelas La cofradía de la Armada Invencible (2016); El relojero de la Puerta del Sol (2017), Premio Andalucía de la Crítica de Novela y Premio de Novela Histórica Ciudad de Cartagena. También ha escrito Tiempos de esperanza (2019), Premio Narrativas Históricas Edhasa; Centinelas de los sueños (2021) y Venus en el espejo (2023). En 2022 recibió el Premio Legatus de novela histórica y en 2024 publicó en Ariel Los colmillos del cielo.







